Reportaje de maternidad

Conociendo a Carla

¡Hola a todos!

En este post me gustaría hablaros de fotografía, claro, pero también de las relaciones humanas tan bonita, inesperadas y sorprendentes que pueden surgir de un trabajo tan bonito como este.

Muchas veces cuando me me escribís un mail, imagino como sois, por la forma de escribir y redactar el mail poco a poco os voy creando en mi cabeza. Pienso en lo maravilloso que es que me hayáis contacto pues eso quiere decir que os ha motivado mi trabajo, os ha entrado por los ojos y queréis saber un poquito más, eso ya para mi, es una gran satisfacción.

La reunión previa a la sesión

Algunos ya sabéis, por que hemos tenido la ocasión, de poder vernos antes de realizar la sesión. Siempre es mejor, de alguna manera «rompes el hielo», las dudas que os pueden surgir se hablan en el momento y juntos creamos en nuestra mente la idea de como queremos que salga la sesión. Yo siempre que puedo, sobretodo en las sesiones en las que realizaré el embarazo y posteriormente el bebé, me gusta quedar y conocer a los padres y ver un poco la idea que tienen, repasar juntos los distintos packs que ofrezco y ver si hay dudas por resolver.

En el caso de la protagonista de nuestro post, no no vimos antes de la sesión, hablamos antes, eso si, por teléfono y enseguida tuvimos «feeling» y conectamos rápidamente. Os presento a Carla.

Le pedí a Carla que viniera a mi estudio porqué había comprado vestuario nuevo y quería ver que tal quedaba. Cuando llegó le expliqué lo que tenía pensado hacer y ella estaba entusiasmada con la idea.

Lo que os quería explicar en este post es que me fascina la evolución que hay entre dos personas que no se conocen de nada; y que, pasados unos minutos, cuando ambas estamos cómodas, cada una en su espacio, parece como si ya te conocieras de hace mucho más tiempo. Muchas veces llegáis tensas, nerviosas, preocupadas porque en muchos casos nunca os habéis hecho un reportaje; y la idea de poneros delante de la cámara no os gusta. Por el peso, por no sentiros vosotras mismas el 100%, porque habéis tenido un mal día, a veces se crea una tensión que, pasados unos minutos desaparece y poco a poco os vais relajando.

Un estudio atípico

Los que habéis venido a mi estudio ya sabéis que es un estudio atípico, nada que ver con los estudios convencionales. Pero por eso, creo que cuando entráis en la casita de madera, os relajáis enseguida porqué es un sitio muy acogedor y transmite un sentimiento de hogar que hace que os sintáis como en casa.

Con Carla pasó exactamente lo mismo, ella entró un poco «a ver donde voy» y enseguida se sintió a gusto y relajada. Además al estar solas estibimos conversando todo el rato y fue una sesión muy distendida y agradable.

Así que, no temáis! En mi estudio estaréis muy a gusto, os sentiréis como en casa y no hay que venir con nervios; al contario, venís a pasar un rato de lo más entretenido y para conseguir un precioso recuerdo para toda la vida.

Soy una persona muy cercana, estaré encantada de resolveros todas vuestras dudas; así que os invito a que vengáis a conocerme y a mi y a mi estudio.

Y aquí os dejo unas cuantas imágenes más de la sesión con la preciosa Carla.