Sesión Smash Cake con Daniela

Las sesiones Smash Cake no siempre son maravillosas y super divertidas, bien al contrario. Pensad, los niños vienen a un sitio nuevo, con una persona que además no conocen; con una cosa grande y negra que les enfoca todo el rato. Y encima les ponemos una cosa con la que se pringan los dedos, las manos, todo su cuerpo y ya para rematar queremos también que se lo coman; que se llenen de pastel de arriba a abajo y que sonrían!!!

Una sesión Smash Cake divertida

Pues sin duda, Daniela fue una niña, que para mi sorpresa disfrutó de una manera bárbara de la sesión. No paró de reír en todo el rato, se ponía el pastel en la boca, se untaba el cuerpo entero, nos sonreía, se reía ella sola viéndose completamente llena de pastel por todos lados. Aplaudía, gritaba, se emocionaba, jugaba con los colores del pastel; y sobre todo transmitió una diversión y una felicidad que tanto sus padres como yo misma nos lo pasamos realmente en grande. Dudo que olvide una sesión como ésta!

Pero no todos los niños son iguales, algunos les cuesta mucho más entrar en el juego; no se sienten del todo cómodos, relajados y no son ellos mismos. Tenemos que entender que son niños, que ellos siempre marcan el ritmo de la sesión y que además no hay que forzarlos.

Si no quieren, no quieren, tampoco hay que obligarlos.

Es verdad que cuando ven a los padres comerse un trozo de pastel, juguetear con él; se van animando, se van relajando y poco a poco hacemos que los niños se sientan más seguros y puedan empezar a disfrutar también de la sesión; es tan solo cuestión de tener paciencia.

Os dejo unas cuantas imágenes de la sesión de Daniela, espero os gusten y os animéis a realizar una sesión Smash Cake conmigo.